Con la computación lo que se persigue es conseguir que un gran número de máquinas individuales actúen como una sola, muy potente. Este tipo de clústeres se aplica mejor en problemas grandes y complejos que requieren una cantidad enorme de potencia computacional. Entre las aplicaciones más comunes de clústeres de alto rendimiento se encuentran, por ejemplo, granjas de renderizado (modelación 3D para Cine), análisis del genoma (ADN), simulación de recombinaciones entre moléculas naturales y el análisis de imágenes.



